miércoles, 27 de noviembre de 2013

Las variaciones de Marker


He hablado de fotografía periodística, de imagen de marca...hoy toca mi contenedor de imágenes favorito; el cine. 



Lo que os presento aquí es un ensayo que el cineasta Isaki Lacuesta (La leyenda del tiempo, Los pasos dobles, etc) hace sobre Chris Marker (fotógrafo y director francés. Algunas de sus obras son La Jetée, Sans Soleil y otras que aparecen en esta película).
Su modo de hacerle homenaje es confeccionar una película siguiendo la línea de Marker; jugando la partida del "documental de ficción" y el ensayo fílmico (término que prácticamente se le atribuye al autor. Chris Marker, digo), utilizando imágenes de sus películas para realizar sus propios relatos.

Miradla. Cada historia es preciosa en sí misma, hay que repasarla y pararse a disfrutarla. 




Mi parte favorita de esta película es el momento en que Lacuesta coge las preguntas que se hacen en El misterio de Koumiko (de Marker) y se las formula a Makiko, la joven japonesa que aparece en La leyenda del tiempo (es el minuto diecisiete). Me pasaría horas repasando esta parte.


Pero obviando el tema sentimental que me liga a esta pequeña obra, lo que es interesante es lo que Lacuesta hace con unas imágenes que ya de por sí solas y en su contexto original son poderosas; él les da otro sentido, o el mismo pero de un modo distinto. El director les da forma de un modo subjetivo porque, que cada uno interpreta las imágenes de una manera distinta a los demás es parte intrínseca de la naturaleza de éstas, y eso hay que tenerlo en cuenta en todo momento. Quizás para mi es un poema visual, que me perdone Man Ray y los demás. Quizás son historias que no quiero olvidar, o quizás simplemente me resulta agradable conocer la psique de otra persona. 

Lo único importante de las imágenes es cómo responden a la pregunta ¿Qué significa para ti? Y esto lo engloba todo, desde un cartel publicitario a un garabato que alguien dibujó hace mil años. 
Y a partir de ahí es cuando se crea todo, si se quiere crear bien. Obviamente hablo de arte, y de lo personal que puede llegar  a ser si el observador tiene ganas de pensar y la obra en cuestión es estimulante. Pero también hablo de publicidad y de cómo se puede utilizar la naturaleza de las imágenes para desencadenar reacciones o incluso comportamientos en aquél que las recibe. Lo único que hay que hacer es estudiar a la persona a la que se quiere edulcorar, meterse en su cabeza y pensar como ella. Y todo lo que no se sustente sobre esta base es, a mi parecer, un gran error. 


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