martes, 29 de abril de 2014

Black Mirror se hace realidad


Hablemos de anticipaciones tecnológicamente apocalípticas. ¿Cuántas veces un texto, una película o una serie de ficción futurista ha anticipado lo que finalmente ha sucedido? Cuando Orson Scott Card escribió Ender’s Game y anticipó el uso de las redes sociales y de los foros de Internet...¡Eran los años setenta! Escritores y guionistas son muchas veces teólogos a los que hay que temer, y el ser humano es esa especie que tropieza con esa piedra que todo el mundo lleva viendo desde lejos. Porque somos curiosos, y el desarrollo tecnológico se nos va de las manos. Es precioso todo lo que podemos llegar a hacer, pero es preciso darle un buen uso. De este tema habla la maravillosa serie televisiva Black Mirror.



Black Mirror es una serie (o mini-serie) británica creada por Charlie Brooker, y que cuenta con dos temporadas de tres capítulos cada una. Los guiones, la producción y la dirección de fotografía hacen que esta serie sea considerada una obra de arte, y los temas que ésta trata son un pequeño aviso al mal uso que le damos a la gran capacidad tecnológica que tiene la raza humana.

El discurso que construye Charlie Brooker no es nuevo, forma parte de la ética universal que siempre ha existido. Conceptos como “la digitalización de los individuos” o “el simulacro de lo real” son los que se discuten aquí: las TIC, las múltiples redes sociales...nos hacen ver a las personas como personajes, y nos alejamos de la verdadera esencia de la gente para caricaturizarla. Hacemos de nosotros mismos un mero avatar, y anteponemos el “parecer” o “representar” al “ser” tal como nos enseñaba Maquiavelo. Hemos creado una “naturaleza virtual” que está superando peligrosamente a nuestra propia naturaleza. Ya no sabemos lo que es real.

Esto lleva inevitablemente a un debate ético y moral: ¿Estamos haciendo un buen uso de las posibilidades tecnológicas? Brooker con esto nos da su moraleja; los seres humanos estamos dando un uso estúpido a los avances tecnológicos, pero la culpa no es enteramente nuestra. Estamos delegando todo el poder, nuestra privacidad y nuestra memoria a las máquinas. Y mi pregunta es ¿Qué queda de nosotros? ¿Qué hay de nuestra libertad? ¿De nuestra esencia real? ¿Ahora que todo queda en Internet se nos ha terminado el derecho al olvido? Brooker trata de hacernos reflexionar sobre todo esto con 45 minutos de excelentísimo guión que quita el hipo a cualquier tipo de espectador. 
Todos los capítulos nos muestran (o más bien auguran) un futuro inmediato de lo que podría llegar a pasar, o simplemente llevan al extremo situaciones que podrían darse en nuestro presente, tanto a nivel metafórico como a nivel real.


El primer episodio de la primera temporada, The National Anthem, es el favorito de muchos seguidores de la serie. También es el único que está ambientado en la época actual, y anticipa algo que ya podría haber sucedido. Se trata de un thriller político en el que un primer ministro se enfrenta a un grandioso dilema profesional, personal y moral; alguien ha secuestrado a la princesa, y este alguien exige que el ministro tenga relaciones sexuales con un cerdo, por televisión y en directo. El secuestrador cuelga el vídeo de la princesa pidiendo “el rescate” en Youtube, de modo que su difusión en la red es muy rápida. Y aquí es donde empieza el debate moral; Los usuarios de Internet inician una conversación 2.0 a través de redes sociales como Facebook y Twitter, y son estos los que, mediante su presión social, obligan al ministro a satisfacer las peticiones del secuestrador.


Pero lo que realmente ha hecho que se me erice la piel han sido otros dos capítulos, The Entire History Of You y Be Right Back.

The Entire History Of You trata sobre un futuro, bastante próximo, en el que la gente se implanta un microchip cerca del cerebro, que registra en vídeo todas las imágenes que esa persona ve y vive. Este chip es utilizado para revisar momentos de pasado, y funciona con un pequeño mando a distancia con el que puedes seleccionar las imágenes, que se reproducen en unas lentillas que la persona lleva siempre puestas. En el capítulo se habla de este microchip como se habla ahora de una cuenta de Facebook; cuando aparece alguien que no lo lleva, es raro. El  microchip está tan normalizado en la sociedad, que es utilizado, por ejemplo, por el personal de seguridad de un aeropuerto, para ver qué ha hecho un viajero durante su estancia en un país determinado. ¿Seguridad transparente o muerte de la privacidad?


Esta es una buena historia futurista...hasta que se hace realidad. Esto ya ha pasado, y su nombre de pila es Google Glass. Google ha fabricado unas gafas con las que el usuario puede hacer vídeos de todo lo que vean sus ojos, para revisarlo después. El desarrollo del capítulo es muy triste. La gente deja de tener, por ejemplo, relaciones sexuales, simplemente revisan las que tuvieron anteriormente para estimularse. Y lo peor de todo, no se confía en la palabra de nadie, sólo se da credibilidad a lo que puede haber en ese reproductor de imágenes que, no lo he dicho, pero se puede mostrar a los demás en cualquier televisión o pantalla. ¿Cuánto tiempo queda para que lleguemos a eso?



El otro capítulo, Be Right Back, es más oscuro e incluso da miedo, pero por desgracia es perfectamente factible y, de hecho, ya hay aplicaciones que se acercan...sólo falta que alguien les dé un mal uso. El episodio trata sobre una mujer que pierde a su pareja en un accidente de tráfico. En el entierro, alguien le habla de una interesante aplicación para paliar un poco el dolor de la pérdida de un ser querido. La aplicación reúne toda la presencia que esa persona ha tenido en la red, todas sus fotografías, vídeos, comentarios...todo, y construye un “perfil” que imita perfectamente la manera de ser de esa persona. Una locura.


El otro día una amiga me dijo “Mira, hace dos años estábamos en esta fiesta, y tú dejaste este comentario en Twitter”. Estaba usando la aplicación Time Hop, que te muestra día a día lo que hiciste hace un año, dos o tres. Puedes vincularla a lo que te dé la gana, Twitter, Instagram, Facebook...y con eso basta. Me la descargué y se me pusieron los pelos de punta. 
Cada día que pasa, nuestras vidas están más conectadas a Internet. Toda nuestra existencia está guardada ahí, en “la nube”. Poco a poco los recuerdos físicos están desapareciendo. Charlie Brooker es un catastrofista, y todo lo que cuenta en sus capítulos no tiene por qué pasar, pero si tenemos nuestros antecedentes históricos presentes, nuestro fanatismo y nuestra curiosidad, nuestra poca moral y nuestro afán por el dinero...no lo veo tan descabellado.

Y aquí es cuando la ficción deja de ser entretenimiento para convertirse en una especie de alerta, un recordatorio de cómo no podemos hacer las cosas. Es obvio que las relaciones humanas ya han sido gravemente perjudicadas por los avances tecnológicos. La pregunta es ¿En qué momento vamos a parar las máquinas?


El dibujo es de Banksy, por cierto. 


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Las variaciones de Marker


He hablado de fotografía periodística, de imagen de marca...hoy toca mi contenedor de imágenes favorito; el cine. 



Lo que os presento aquí es un ensayo que el cineasta Isaki Lacuesta (La leyenda del tiempo, Los pasos dobles, etc) hace sobre Chris Marker (fotógrafo y director francés. Algunas de sus obras son La Jetée, Sans Soleil y otras que aparecen en esta película).
Su modo de hacerle homenaje es confeccionar una película siguiendo la línea de Marker; jugando la partida del "documental de ficción" y el ensayo fílmico (término que prácticamente se le atribuye al autor. Chris Marker, digo), utilizando imágenes de sus películas para realizar sus propios relatos.

Miradla. Cada historia es preciosa en sí misma, hay que repasarla y pararse a disfrutarla. 




Mi parte favorita de esta película es el momento en que Lacuesta coge las preguntas que se hacen en El misterio de Koumiko (de Marker) y se las formula a Makiko, la joven japonesa que aparece en La leyenda del tiempo (es el minuto diecisiete). Me pasaría horas repasando esta parte.


Pero obviando el tema sentimental que me liga a esta pequeña obra, lo que es interesante es lo que Lacuesta hace con unas imágenes que ya de por sí solas y en su contexto original son poderosas; él les da otro sentido, o el mismo pero de un modo distinto. El director les da forma de un modo subjetivo porque, que cada uno interpreta las imágenes de una manera distinta a los demás es parte intrínseca de la naturaleza de éstas, y eso hay que tenerlo en cuenta en todo momento. Quizás para mi es un poema visual, que me perdone Man Ray y los demás. Quizás son historias que no quiero olvidar, o quizás simplemente me resulta agradable conocer la psique de otra persona. 

Lo único importante de las imágenes es cómo responden a la pregunta ¿Qué significa para ti? Y esto lo engloba todo, desde un cartel publicitario a un garabato que alguien dibujó hace mil años. 
Y a partir de ahí es cuando se crea todo, si se quiere crear bien. Obviamente hablo de arte, y de lo personal que puede llegar  a ser si el observador tiene ganas de pensar y la obra en cuestión es estimulante. Pero también hablo de publicidad y de cómo se puede utilizar la naturaleza de las imágenes para desencadenar reacciones o incluso comportamientos en aquél que las recibe. Lo único que hay que hacer es estudiar a la persona a la que se quiere edulcorar, meterse en su cabeza y pensar como ella. Y todo lo que no se sustente sobre esta base es, a mi parecer, un gran error. 


martes, 19 de noviembre de 2013

Todos quieren ser Topshop

Hablemos de imagen de marca. Hace tiempo que TOPSHOP es una de mis marcas favoritas, por varias razones. Cabe decir que soy un poco fashion victim, pero intento mantenerlo en secreto. Normalmente no asociaría mi personalidad a la imagen de una marca, y mucho menos de ropa, pero Topshop me ha robado el corazón.


Topshop es una marca inglesa no demasiado masificada, pues no está en todas las ciudades de todos los países. Primer punto a favor; la exclusividad, que va muy acorde con la personalidad de la gente que lleva su ropa. No es una marca que suelas ver anunciada en revistas o en el metro. Si la conoces, vas y compras. Yo la conocí a través de un blog, precisamente. Y esta es otra cosa que caracteriza a la marca; está muy ligada a la blogosfera de la moda, que tantos seguidores tiene ahora mismo. Incluso en su página Web incorpora secciones que hacen referencia a blogueras que utilizan sus colecciones. ¿Cómo enterarte de las cosas que pasan en Topshop y ser parte de la marca? Siguiendo su canal de Youtube, que es donde realmente puedes encontrar material relacionado. Como este, o tutoriales sobre cómo utilizar su maquillaje, o los "behind the scenes", y otros muchos vídeos.


Pero la característica que más aprecio de esta firma es la nueva imagen de belleza que desprende (o por la que una vez optó). Hace tiempo Topshop adoptó un perfil de modelo para sus campañas que tienen un estilo muy característico; hacen culto a lo bizarro, a la fealdad…o más bien a lo imperfecto.. Chicas con los dientes separados o los labios extremadamente gruesos, con grandes cejas o con una cara masculina. No a todo el mundo le gustó esa apuesta, pero yo creo que es de lo mejor que han hecho. Separarse de la masa y diferenciar su imagen, el culto a la imperfección es el mejor que puede existir. Por eso una de sus tops es Kate Moss, que puede que ahora sea la cara de muchas marcas, pero no deja de ser aquella chica con aspecto andrógino que cambió la idea de modelo. Y es que precisamente Topshop es eso. Es llamativo y extraño. Por eso podemos encontrar ropa con muchísima personalidad que no todo el mundo se atrevería a llevar. Aún así, últimamente han "suavizado" más su imagen eligiendo a chicas monas como Kate Bosworth para que lleven su ropa. Creo que deberían volver a esa extravagancia que les sienta tan bien.



Este año Topshop ha apostado por la imagen del grupo Icona Pop, también muy fresca y en su misma línea (quizás ahora demasiado machacada por todos los anuncios que utilizan su mayor hit "I love it").
También ha aparecido recientemente en su canal de Youtube Cara Delevingne, ídolo de entendidas/os en el mundo de la moda y estrella de los Tumblr de millones de adolescentes. Es una de las modelos más preciadas de la actualidad y tiene una imagen muy fresca y desenfadada. Desfila para Topshop y también es parte de su imagen.


En general, Topshop es una de esas marcas que se pueden asociar a una personalidad concreta, aunque esa persona no lleve ni conozca la propia marca. Eso, creo yo, es (o debería ser) el objetivo de toda marca. Por eso Topshop no sólo es ropa, es un modo de pensar o una etapa de tu vida. Topshop es, en definitiva, personalidad en letras mayúsculas.  

miércoles, 13 de noviembre de 2013

World Press Photo 2013



Y un año más el World Press Photo nos acerca lo mejor del fotoperiodismo mundial. Para los que no conozcáis el evento, se trata de una exposición de fotografías premiadas en varias categorías (nueve, para ser exactos), todas con mucho que contar y transmitir, que se han realizado en los últimos años. Tiene lugar en el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) del 6 de noviembre al 8 de diciembre, está organizada por la Fundación Privada Photographic Social Vision y en ella han participado 5.666 fotógrafos de 124 países. Un regalo para los ojos.


Ya llevo varios años yendo a la exposición anual del World Press Photo, y siempre me han impresionado sus imágenes y, sobretodo, las historias que se ven tan bien reflejadas en ellas. Muchas de estas imágenes son de denuncia social, algunas (por no decir todas) son durísimas, no sólo para el ojo, sino también para la razón. Las fotografías premiadas en el World Press Photo son las que captan un instante que ni te imaginabas que pudiera haber sido captado jamás, o te transportan al lugar donde han sido tomadas, o te hacen participar de los sentimientos de las personas retratadas.
Muchas de las fotografías son también preciosas, como las que forman parte de los reportajes de naturaleza animal, este año con predominancia azul, o eso es la sensación con la que yo me fui del recinto. También las que entraban en la categoría de los deportes tenían muchísima fuerza.
Hay muchas imágenes que me gustaría mostraros, pero creo que es mejor verlas en directo, en el lugar donde están expuestas. No obstante, sí que os voy a presentar la World Press Photo del Año 2013, que ha obtenido el primer premio de fotografía individual.


El autor es Paul Hansen y su trabajo se titula Gaza Burial. En la fotografía, los cuerpos de Suhaib Hijazi (2 años) y su hermano Muhammad (casi 4 años) son llevados por sus tíos a una mezquita para su funeral. Murieron cuando su casa fue destruida por un ataque aéreo israelí el 19 de noviembre. En ese ataqué también murió el padre de los niños, Fuad, y su madre fue gravemente herida.
Es preciso conocer la historia de cada una de las imágenes que los fotógrafos nos han acercado, ya que su objetivo es informar y que tomemos consciencia de lo que pasa en esa parte del mundo que ha sido fotografiada.
Si queréis ver algunas de las demás fotografías, o si no os encontráis en Barcelona y no podéis asistir al evento, siempre podéis visitar la Web oficial del World Press Photo. Si queréis visitar la exposición, os recomiendo ir un día entre semana, pues los sábados y domingos hay mucha gente, y no se puede disfrutar igual de las imágenes.